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Georges Brassens (1921 - 1981) fue un autor y compositor francés de extraordinaria relevancia. Sus canciones han sido traducidas a muchos idiomas, de allí su influencia sobre los autores de canciones argumentales de todas partes. Escénicamente era muy sobrio; se acompañaba sólo con guitarra y apoyo de contrabajo. Compuso muchas canciones de elegante precisión verbal y original temática; el retrato de personajes olvidados, el rescate de la lealtad, y el reflejo de la sociedad con un tinte de sarcástico humor son la clave de su estilo. Aquí publico unas versiones en español de las canciones de Brassens, ¡cantables! cosa que requiere reelaborar los textos más allá de la traducción literal, respetando el argumento, la métrica, el acento de las frases, y usar rimas que evoquen el sonido original. Propongo estas, mis versiones, con su audio y, en algunos casos, el vídeo ilustrativo. Adelante; estais invitados.

Súplica para ser enterrado en la playa de Sète



La Guadaña, la que jamás me perdonó
Por haberle plantado en el cráneo una flor
Me está siguiendo con sigilo
Y ahora que los entierros me rondan, quizá
Debo poner al día mi última voluntad
Voy a pagarme un codicilo

Moja en la tinta azul del Golfo de Lion
Moja, moja tu pluma, viejo tabelion
Y con tu más bella escritura
Toma nota de lo que dispongo arreglar
Cuando el cuerpo y mi alma ya no acuerden más
que en el punto de la ruptura

Cuando mi alma se eleve sobre el horizonte
Hacia las de Gavroche y de Mimí Pinson
De las chichis, de las grisetas
Que mi cuerpo sea puesto embalado en un tren
Paris-Mediterráneo y lo bajen ni bien
Arribe a la estación de Sète

Mi panteón familiar no es muy nuevo, verán
Dicho en una palabra, no cabe uno más
Y hasta que alguno lo abandone
Va a pasar mucho tiempo y no puedo obligar
A esa gente diciendo: "apretújense atrás,
Déjenle espacio a uno más mas joven"

Justo al borde del mar a dos pasos de las
Bellas olas azules les pido cavar
Un confortable y lindo nicho
Cerca de mis amigos de infancia feliz
Los delfines, en esas arenas tan  finas,
En la playa de La Corniche

Una playa en que aún en su furia mayor
Tan en serio Neptuno jamás se las tomó
Donde cuando un barco naufraga
El capitán grita “Al mando estoy yo!
Salve quien pueda el vino el anís y valor!
Cada cual va con su garrafa”

Y fue allí que a los quince, se sabe es la edad
En que no alcanza con gozar en soledad
Que tuve mi primer romance
Junto a una sirena, mujer-tiburón
Recibí del amor la primera lección,
El trago de mi primer lance

Cortesía obligada con Paul Valéry
Que este humilde juglar quiera sobresalir
Si el buen maestro lo dispensa
Si sus versos superan los míos, tal vez
Sea mi cementerio más marino que el de él
Y que los paisanos no se ofendan

Esta tumba ubicada entre el cielo y el mar
Le va a dar un encanto sutil  al lugar
Sin la menor sombra de pena
Al reparo del viento las bañistas vendrán
A cambiarse de ropa y sus críos dirán
Qué hermoso castillo de arena!

Si no es mucho pedir, en mi humilde solar,
Una especie de pino les ruego plantar
Y que dé sombra, de preferencia
Que sabrá proteger contra la insolación
A los que vengan a hacerme la concesión
De una afectuosa reverencia

Sean de España o de Italia vendrán por aquí
A traerme los aires de sus melodías
El mistral y la tramontana
Sobre mi último sueño van a resonar
Algún día un fandango, otro día quizá
la tarantela o la sardana

Si tomando mi túmulo como un sofá
una ondina gentil agotada del mar
casi desnuda se tendiera
Me adelanto a pedirle perdón a Jesús
Si la ninfa me da, a la sombra de su cruz
Una breve dicha postrera

Pobre rey faraón, pobre Napoleón
Pobres los grandes que yacen en el Panteón
Cenizas de gente importante
Desde ya me figuro qué envidia tendrán
Del que en la playa puede feliz retozar
Como un eterno veraneante.