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Georges Brassens (1921 - 1981) fue un autor y compositor francés de extraordinaria relevancia. Sus canciones han sido traducidas a muchos idiomas, de allí su influencia sobre los autores de canciones argumentales de todas partes. Escénicamente era muy sobrio; se acompañaba sólo con guitarra y apoyo de contrabajo. Compuso muchas canciones de elegante precisión verbal y original temática; el retrato de personajes olvidados, el rescate de la lealtad, y el reflejo de la sociedad con un tinte de sarcástico humor son la clave de su estilo. Aquí publico unas versiones en español de las canciones de Brassens, ¡cantables! cosa que requiere reelaborar los textos más allá de la traducción literal, respetando el argumento, la métrica, el acento de las frases, y usar rimas que evoquen el sonido original. Propongo estas, mis versiones, con su audio y, en algunos casos, el vídeo ilustrativo. Adelante; estais invitados.

Gastibelza -Poema de V. Hugo-



Gastibelza L'homme à la carabine, 1958

Gastibelza, con su carabina, cantaba así:
¿Alguien conoce a mi dueña Sabina? ¿Alguien de aquí?
¡Canten y bailen, aldeanos! ya es noche en el monte Falu...
El viento de la montaña apagó de mi mente la luz

¿Alguien ha visto a doña Sabina, mi señora?
Su madre fue aquella vieja ladina de Antequera,
Que como un búho chistaba de noche en la torre del sur
El viento de la montaña apagó de mi mente la luz

Si hasta la Reina pasaba por fea, al verla pasar
De tarde por el puente de Toledo vistiendo su ajuar
De corsé negro, brillando en su cuello el rosario y la cruz...
El viento de la montaña apagó de mi mente la luz

El rey le dijo a su sobrino cuando la vio:
"Por un beso de ella, por una sonrisa, por su favor,
¡Infante, daría ya mismo la España y también el Perú!
"El viento de la montaña apagó de mi mente la luz

No sé si a mí me querría esta dama, pero sí sé bien
Que, por la sola mirada a su alma, yo, que no soy quien
Con gusto habría pasado diez años en la esclavitud
El viento de la montaña apagó de mi mente la luz

Cuando la ví a la infanta, yo, pobre pastor del cantón,
Creía ver a la bella Cleopatra, de quien la canción
Dijo que el César, delante de ella, bajaba el testuz
El viento de la montaña apagó de mi mente la luz

Bailen, y canten, porque ya cae la noche. Sabina, en flor,
Todo entregó; su belleza y sus dones, todo su amor,
Al oro del conde de la Saldaña, vendió su virtud...
El viento de la montaña apagó de mi mente la luz.