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Georges Brassens (1921 - 1981) fue un autor y compositor francés de extraordinaria relevancia. Sus canciones han sido traducidas a muchos idiomas, de allí su influencia sobre los autores de canciones argumentales de todas partes. Escénicamente era muy sobrio; se acompañaba sólo con guitarra y apoyo de contrabajo. Compuso muchas canciones de elegante precisión verbal y original temática; el retrato de personajes olvidados, el rescate de la lealtad, y el reflejo de la sociedad con un tinte de sarcástico humor son la clave de su estilo. Aquí publico unas versiones en español de las canciones de Brassens, ¡cantables! cosa que requiere reelaborar los textos más allá de la traducción literal, respetando el argumento, la métrica, el acento de las frases, y usar rimas que evoquen el sonido original. Propongo estas, mis versiones, con su audio y, en algunos casos, el vídeo ilustrativo. Adelante; estais invitados.

El bodegón



Le bistrot, 1960

En la esquina ruin del pobre París, frente a una plaza
Hay un bodegón que atiende un felón
Gordo grasa.

Si tu pico es fino y querés un vino de primera
Verás que el Syrah que sirven acá
Te supera.

Y si tu gaznate resiste un embate que lo abrase,
Hay un tinto oscuro que a los corajudos
Los complace

Hallarás allí a la flor de los feligreses,
Que a la cofradía de los parroquianos
Enternece

Van llegando en fila, como las hormigas a los brotes
Para ver a la mujer del vulgar
Monigote

Qué me beba yo a la fuente de esa plaza,
Si, a partir de hoy, no eres seducido
Por la gracia

De la cantinera, que hizo de este agujero una fiesta
Con sus cualidades, de arriba hasta abajo
Tan bien puestas

A esta exquisitez, díganme... ¿quién es el que la besa?
¡Es intolerable! que sea un miserable
Al que embelesa!

Este es un injusto caso de mal gusto, y... que va a hacerle?
El amor es ciego, por eso reniego
De convencerle.

En esta cantina, cuida que tus rimas no la sonrojen
Sé educado, hermano, ve que tus reclamos
No la enojen.

Porque de repente, le dará un ¡detente! a los audaces.
Al que no entendió que con ella no
Te propases

No nació el suertudo que rompa el escudo impenetrable
El que haga cornudo a ese viejo chulo
Despreciable

En la esquina ruin del pobre París, frente a una plaza
Una especie de hada, hizo de un tugurio
Nuestra casa.