Bienvenidos

Georges Brassens (1921 - 1981) fue un autor y compositor francés de extraordinaria relevancia. Sus canciones han sido traducidas a muchos idiomas, de allí su influencia sobre los autores de canciones argumentales de todas partes. Escénicamente era muy sobrio; se acompañaba sólo con guitarra y apoyo de contrabajo. Compuso muchas canciones de elegante precisión verbal y original temática; el retrato de personajes olvidados, el rescate de la lealtad, y el reflejo de la sociedad con un tinte de sarcástico humor son la clave de su estilo. Aquí publico unas versiones en español de las canciones de Brassens, ¡cantables! cosa que requiere reelaborar los textos más allá de la traducción literal, respetando el argumento, la métrica, el acento de las frases, y usar rimas que evoquen el sonido original. Propongo estas, mis versiones, con su audio y, en algunos casos, el vídeo ilustrativo. Adelante; estais invitados.

El mal sujeto arrepentido


Le mauvais sujet repenti, 1954


Tenía el talle fino y las caderas llenas
Yiraba por el barrio de la Magdalena
Ya por el modo de tentarme en el levante 
Vi que el negocio era con una principiante.

Tenía el don, tenía el genio, era dotada
Pero sin técnica, es lo mismo que la nada 
Ya lo predican en latín en la Sorbona:
No se hace puta igual que monja una buscona. 

Y me inspiró tanta piedad la damisela 
Que le mostré de su metier las bagatelas 
Yo le enseñé a mover para ganar fortuna 
La parte de la espalda que es como la luna.
  
Porque en el arte de trotar, mal que nos pese
Mover las nalgas no es lo fácil que parece  
El posterior no se menea igualitario               
para un droguista, un sacristán, un funcionario.         

Rápidamente instruida por mi gran oficio, 
Me concedió una  parte de los beneficios 
Nos ayudamos mutuamente: la belleza
ponía el cuerpo y yo ponía la cabeza.

Cuando volvía a casa con manos vacías 
Yo igual le daba más guiso del que comía! 
No se si aún recordará el bidet del baño 
Que le arrojé, y con el que casi le abro el cráneo. 
  
Un día, luego de una relación dudosa 
Cayó afectada de una peste vergonzosa 
Y en prueba de nuestra amistad, como era obvio 
Tomé a mi cargo la mitad de los microbios. 
  
Para curarme, abandonar fue necesario 
Mi oficio de cornudo consuetudinario
Tantas agujas me pincharon que, sin resto, 
La única que me quedó fue hacerme honesto. 
  
Sin mi tutela, pasó que mi pobre amiga 
De un mal burdel fue a sufrir todas las intrigas 
Ahora se vende a policías, qué indecencia! 
La moral pública está en plena decadencia!