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Georges Brassens (1921 - 1981) fue un autor y compositor francés de extraordinaria relevancia. Sus canciones han sido traducidas a muchos idiomas, de allí su influencia sobre los autores de canciones argumentales de todas partes. Escénicamente era muy sobrio; se acompañaba sólo con guitarra y apoyo de contrabajo. Compuso muchas canciones de elegante precisión verbal y original temática; el retrato de personajes olvidados, el rescate de la lealtad, y el reflejo de la sociedad con un tinte de sarcástico humor son la clave de su estilo. Aquí publico unas versiones en español de las canciones de Brassens, ¡cantables! cosa que requiere reelaborar los textos más allá de la traducción literal, respetando el argumento, la métrica, el acento de las frases, y usar rimas que evoquen el sonido original. Propongo estas, mis versiones, con su audio y, en algunos casos, el vídeo ilustrativo. Adelante; estais invitados.

El gran roble



Le grand chêne, 1966

Vivía fuera del gran negocio forestal
No era para nada un árbol especial,
No había visto ni la sombra de un leñador,
Aquel gran roble gigantón.

Él hubiese tenido una vida mejor
De no ser por las plantas de su alrededor,
Cañas débiles, flacas, escoria vegetal
Burlándose hasta hacerle mal.

Desde el día a la noche, sin interrupción
Las cañas se reían de su proporción

Repitiendo al hartazgo ese rollo moral
del roble y el cañaveral

Y, aunque son de madera, los robles en verdad
Tienen un gran sentido de la dignidad
Así que se cansó de hacerles de bufón
Y al exilio se marchó.

Con gran pena sacó sus raíces de la
Tierra y se fue sin volver la vista atrás
Pero yo, que lo ví, sé bien que le dolió
Dejar la patria en que nació.

A la orilla del bosque, el roble tristón
Trabó amistad con unos novios de ocasión
Le pidieron grabar en su piel un corazón
Y el roble no dijo que no.

Cuando hubieron calmado sus ansias de pasión
Y de besarse estaban sin respiración,
Conteniendo el aliento lo oyeron contar
Al roble su infelicidad.

"Gran Roble, con nosotros puedes venirte ya!
Nuestras plantas saben vivir en hermandad,
Varias veces al día te vamos a regar,
Allí vas a encontrar la paz"

Dicho esto, los tres se pusieron a andar
Cada novio llevándolo de una rama...
¡Qué dichoso que estaba en ese día feliz,
El roble rumbo a un gran jardín!

Al pie de su cabaña, lo hicieron plantar
Y el Roble pronto se empezó a desengañar
Pues de riego hubo sólo la lluvia y quizás
Algún perro que fue a orinar.

Sus bellotas nutrieron a un cerdo glotón
Con su corteza hicieron corchos de tapón,
Y cada vez que tenían uno que ajusticiar,
Al roble lo iban a colgar.

Luego, esta gentuza, vandálica, brutal,
Para hacerse una cama lo hicieron cortar
Y como ella tenía amantes por doquier
Pronto se lo vio envejecer.

Un triste día, por fin, esa pareja cruel
Lo pasó por el hacha y lo puso a arder
Igual que una vulgar madera de cajón
El roble murió en un fogón.

El cura de aquel pueblo, un fraile panzón,
No cree que aquel humo haya subido a Dios.
¿Qué sabrá ese bribón, quién le habrá dicho a él
que no hay robles en el Edén?